
¡Nunca me acreditaron con mejor sonrisa! ¿El Buen Salvaje? ¡Disfrútalos! me dijo el chico de la boletería, y entré complacida. Me senté a la izquierda del escenario, saque mi libreta y con un appletini sobre la mesa, me dispuse a escuchar.
A las 21:53 se abrió el telón, y el quinteto se asomó entre el humo y las luces del escenario, empezó a sonar el primer tema, y a la mitad de la canción, me encontré marcando el ritmo con la lapicera, algo que duró todo el show.

Estaba a ciegas, solo supe que venía a escuchar hard rock, no conocía a la banda, así que tuve que prestar aún más atención. Me encontré con una batería increíblemente prolija, un violero completamente apasionado y otro que destilaba felicidad con cada acorde. ¿El bajo? Poderoso y convincente. La voz fue mi sorpresa más grande: esperaba una voz clásica y melódica, y resulto ser particular, a veces rozando el grunge y otras veces un falsete casi digno de Prince. Mención aparte para David, el unicornio, a cargo de la percusión.

El Set list:
- Heridas invisibles
- El duelo
- De avanzar
- El ultimo verbo
- Ingrávido
- Al alcance del silencio
- Estratagema
- Uxmal
- Pecado Verbal
- Imagen del doble
- Proyección
- El maldito.

Todo el show tuvo un aire circense, bizarro y psicodélico; el público saltó y coreó cada canción, y los aplausos no se hicieron esperar, sobre todo cuando la banda anunció la salida de su próximo disco y los recitales que se vienen.
Para cerrar la fiesta, El Buen salvaje bailó con “Zorba, el griego”, mientras saludaban a su público agradecido. Mientras abandonábamos el recinto, se escuchó un grito de guerra a cargo de “El comandante”: MAIAMEEEEE!!!!!

Review y Fotos: Victoria Galban.
Edición: Susana Isabel.
Agradecimiento: A Rodrigo Vigo y todo El Buen Salvaje por la invitación al show.
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